
(...)
He venido para escoltarles hasta Gaia (...)
- ¡una muchacha para escoltarnos!
La mujer se irguió y de repente adoptó la actitud del que tiene el mando.
- Yo -dijo- soy Gaia, tanto como cualquier otra persona. Era mi turno de trabajo en la estación.
- ¿su turno? ¿no había nadie más a bordo?
Con orgullo:
- No se necesitaba a nadie más.
- ¿Y ahora está vacía?
- Yo no estoy en ella, caballeros, pero no está vacía. Ella está allí.
- ¿Ella? ¿a quién se refiere?
- A la estación. Es Gaia. No me necesita retiene esta nave.
- Entonces ¿qué hace usted en la estación?
- Es mi turno de trabajo
Pelorat había cogido por la manga a Trevice y había sido repelido. Volvió a intentarlo.
Golán -dijo en un susurro apremiante- no le grite es solo una niña permítame encargarme de esto.
Trevice movió la cabeza airadamente pero pero Pelorat preguntó:
- Jovencita ¿como se llama?
La mujer sonrrió con repentina alegría, como en respuesta al tono más suave y dijo Bliss
- ¿Bliss? dijo pelorat (...) en galáctico significa felicidad, arrobamiento, extasis, felicidad extrema, beatitud.
- En gaiano también y no es muy diferente a la impresión que pretendo comunicar.
(...)

Isaac Asimov - Los límites de la fundación, - cap. Gaia.